XXV Semana del Aula Popular José Luis García Rúa

Fechas del 24 al 31 de Enero


Lo común


Durante el mes de diciembre nos hemos reunido con el objeto de dar forma a la XXV Semana del Aula Popular José Luis García Rúa. Pretendíamos crear un foro de reflexión acerca de las principales preocupaciones, que a nuestro juicio, aquejan a la sociedad actual. Sanidad, Educación, Pensiones, Vivienda, Medio ambiente y transición ecológica pretendían ser los temas de nuestras conferencias, que habíamos reunido bajo el título genérico de Lo común.


La pandemia que venimos soportando desde hace dos años, a pesar de los esfuerzos empeñados en combatirla, ha reventado las costuras de la Sanidad pública y ha dejado en evidencia los efectos devastadores de la política ejecutada con contumacia por el neoliberalismo imperante. El descalabro de las residencias de mayores en manos del lucro más feroz. La especulación urbanística y burbuja inmobiliaria que ha dejado a la intemperie a millares de familias y jóvenes sin futuro: rentas abusivas, venta a fondos buitres de las viviendas sociales o los desahucios. Los efectos de la deriva liberal sobre el empleo y los salarios, las pensiones y la transición ecológica y sus grandes retos.


Sin embargo la sexta ola de la pandemia amenaza con alcanzar su mayor incidencia en la semana del 24 al 31 de enero, pensamos que podría condicionar negativamente el desarrollo de la semana y corremos el riesgo de que las autoridades impongan limitaciones de aforo . Como quiera que el grueso de las charlas se debían de llevar a cabo en la Sala de Conferencias del Antiguo Instituto, de capacidad imitada, hemos decidido a nuestro pesar posponer la XXV Semana al año próximo.


Os comunicamos que mantendremos, en todo caso, la actuación de Leo Bassi con su excelente parodia: Yo, Mussolini, que será el miércoles 26 de enero en el Teatro Jovellanos, a las 21 horas.











Los organizadores del Aula Popular José Luis García Rúa os deseamos un excelente 2022 y enviamos un afectuoso saludo.


Hasta 2023. Salud.

Dos pérdidas irreparables





   Este año 2022 ha empezado con dos dolorosas noticias para el Aula Popular "José Luis García Rúa", en efecto con tan sólo un día de diferencia han fallecido dos de sus miembros: Juan José Díaz Fernández y Miguel Ángel Llana Suárez. Dos miembros importantes, irrepetibles e insustituibles dentro de nuestro colectivo que han dejado una profunda huella a lo largo de los años. Mientras aliente un solo soplo de vida en nosotros no os olvidaremos compañeros. Que la tierra os sea leve.


                                      
                                      
                                          Juan José Díaz Fernández, 2011

    Juanjo ya no está en el paisaje


    Ayer nos dejó Juanjo (Juan José Díaz Fernández) después de una larga vida muy vivida. Seguramente, muchas personas de Gijón lo conocieron por alguna gestión en Hidroeléctrica. Pero no sólo; sobre todo por Juanjo “El cejas” (había dos buenas razones) siempre formó parte del paisaje de Gijón. En los cincuenta se le podía ver junto a Laureano Mántaras, o Gerardo Marcilla por Fernández Vallín hacia el Ateneo Jovellanos. Allí se juntaban con un nutrido grupo de jóvenes ansiosos por conocer todo lo que se empeñaban en ocultar tantos poderes en tantos lugares. Y allí, pusieron en marcha un cine fórum, a La Máscara, un Jazz fórum y otras iniciativas. En los sesenta lo encontrabas tras el mostrador de Electrogás (aunque a quien te morías por ver era a Ada); lo veías con Félix Guisasola, José Luis García Rúa y Miguel Ángel González camino del Costa Verde o del Café San Miguel, donde se hacían los planes y los planos, de la Academia de Sótano de la calle Cura Sama. Juanjo jugó un papel fundamental en su puesta en marcha, funcionamiento y mantenimiento. A finales de esa década a Juanjo nos lo sacaron del paisaje: le metieron preso unos años por una detención y procesamiento de enlaces sindicales de las incipientes Comisiones Obreras.   

    En los setenta te lo encontrabas por el Parchís con Pepa, Dizy, Ovidio y La Pisa camino del Oriental; y en los ochenta te podías cruzar a Juanjo con el Fuchi y Jorgito, dándole vueltas a las cosas del pensar. Algunos imbéciles de entonces les apodábamos la “gauche divine”; atrevimiento, juventud, más ignorancia: en esas estábamos algunos. 

    Desde hace muchos años (décadas) en los paseos por el Muro había tres cosas inamovibles: las dos pérgolas y Juanjo con Jerónimo Granda muertos de risa desentrañando el último suceso, o despellejando al último paseante que lo mereciera. Era un juez duro, implacable con aquellas personas que con un pasado combativo optaban (por convencimiento o posibilismo) por el realismo institucional y la cosmética. Tenía un peculiar sentido del humor y en el Aula José Luis García Rúa que fundó, ejercía de Picoteru oficial.

    Este año tendríamos que hacer la XXV Semana del Aula. Habíamos confeccionado un buen programa bajo el título “Defendiendo lo común”, pero otro año más las circunstancias nos obligan a suspender. No habrá manera de dedicársela. Otra vez será.

 

Boni Ortiz

Miembro del Aula José Luis García Rúa

La Nueva España, 9/1/22


                                              

                                               Miguel Ángel Llana Suárez, 2011


    La izquierda gijonesa perdió ayer a una de sus plumas más combativas y comprometidas socialmente. El ingeniero industrial Miguel Ángel Llana Súarez, editor y alma mater del periódico digital 'Asturbulla' falleció a los 80 años dejando tras de sí cientos de artículos y opiniones sobre política, temas laborales, contenidos sociales, ecologismo y todo tipo de conflictos y causas a los que se acercaba con su mirada alternativa de izquierdas.

    También era colaborador y el responsable en Asturias del blog político Rebelión. Divulgaba sus conocimientos en charlas y mesas redondas. Nunca desempeñó ningún cargo público pese a sus claras simpatías políticas. Parte de su vida laboral la desarrolló en Francia y, merced a sus viajes por Oriente próximo, era un experto del conflicto palestino-israelí y miembro del Comité de Solidaridad con la causa árabe.

    Un cáncer de pulmón minó su salud pese a que hacía ya treinta años que había dejado el tabaco. Compartía su vida con su pareja Paz y deja tres hijos y cinco nietos. Su última afición fue la cría de ovejas xaldas en unas fincas que adquirió en Villaviciosa.
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Marcos Moro
Diario el Comercio de Gijón
10/1/22



 

 Fallece Elvira Fueyo


Con motivo del fallecimiento de Elvira Fueyo el pasado 5 de junio de 2021, compañera que nos acompañó siempre en el Aula, el compañero Boni Ortiz ha escrito unas líneas para el diario La Nueva España:

Elvira Fueyo, el humanismo de la fe

Solíamos reunirnos en casa de Elvira al lado del parque Isabel la Católica. Otras veces íbamos a casa de otra compañera, cercana a la plaza de San Miguel. Éramos un grupo bastante singular: tres mujeres sanitarias, un cura y un jovencito radical. La mesa en torno a la que nos reuníamos siempre tenía su pan, chorizo, queso, mejillones de lata y una botella de vino. Y no faltaba nunca la encíclica de Juan XXIII, Pacem in terris junto a un esquema de estudio y trabajo de la misma. Justificábamos así la razón de aquella supuesta reunión de Cristianos de Base y que en realidad lo era de las Comunas Revolucionarias de Acción Socialista (CRAS). Corría el año 1971 y la dictadura mostraba su cara más represiva con el Proceso de Guerra de Burgos y los estados de excepción decretados recortando –aún más- los escasos derechos que teníamos. A aquellas reuniones llegábamos y salíamos de uno en uno y si en algún momento nos cruzábamos en la calle, no podíamos ni saludarnos, a no ser que hubiera una relación ajena a la militancia política, prohibida, perseguida y castigada con varios años de cárcel. Elvira sí formaba parte de aquellas comunidades cristianas de base que habían aportado a CRAS buena parte de su militancia y también un humanismo revolucionario que, junto a las corrientes libertarias históricas puestas en hora en aquel Mayo del 68, constituían su corpus ideológico. Probablemente su fe, era lo que le aportaba aquella fuerza extraordinaria que siempre tuvo, para luchar por un mundo más justo y solidario.

Elvira desarrollaba un trabajo con sus compañeros del Hospital de Cabueñes, no sólo de mejora en las condiciones laborales, también en defensa de la Sanidad pública. Esa manera de entender la acción sindical, alejada del reduccionismo economicista dándole una perspectiva general y de clase, la llevó a formar parte del grupo promotor y de reconstrucción de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) desde mediados los años setenta. A finales de esa década, la recuerdo organizando una huelga dura con ocupación del Hospital incluida, compartiendo con ella y sus compañeras la Asamblea permanente a la que fuimos invitados todos los partidos obreros sin exclusión, algunos todavía ilegales.

Hizo suya, casi como cosa personal, la lucha en defensa de una Sanidad 100% Pública, no sólo hospitalaria, también de atención primaria. Me refiero a su papel en las movilizaciones por la construcción y puesta en marcha del Centro de Salud Zarracina y otras luchas vecinales de ese carácter.

En los últimos veinticinco años nos veíamos, por lo menos, una semana entera de invierno. No se perdía charla, ni acto del Aula Popular José Luis García Rúa. Nos saludábamos con respeto y mucho afecto, sabiendo que compartíamos ese mismo vínculo con quien fuera nuestro Maestro libertario. Vivió ochenta y nueve años y los luchó todos. Que se vaya preparado Dios a poner en condiciones la Salud de las almas, en ese cielo en el que ella creía, si no quiere conflictos.

 Boni Ortiz

Miembro del Aula Popular “José Luis García Rúa”


Fallece Arcadi Oliveres

 

        

 




 

Hemos recibido con pesar la noticia del fallecimiento de Arcadi Oliveres. Abrió la XVI Semana del Aula Popular que, bajo el título ¿Quiénes son los dueños de las cosas? celebramos  entre el 27 de enero y 4 de febrero de 2012. El tema de su charla fue ¿En manos de quién está la economía? Era una persona sencilla, solidaria y muy humana. No era un intelectual mercenario, no cobró un sólo céntimo a pesar del tiempo y del esfuerzo desplegado. Guardaremos siempre un afectuoso recuerdo de su presencia entre nosotros. Que la tierra le sea leve.