CEE


    A mi lo de las siglas me marean, a menudo las confundo, casi siempre porque no me fijo demasiado en lo que pueden significar. Acabo de leer una referencia a una declaración pública del portavoz de la CEE, Luis Argüello, acerca de la renta básica o ingreso mínimo vital que pretende aprobar el gobierno, que para un representante de la CEOE me parecería coherente, pero para un representante de la Conferencia Episcopal Española me parece cínica y obscena. Hace mucho tiempo que tengo la íntima convicción de que los obispos españoles creen más en el dinero y la unidad de España que en Dios.

    Viene a decir dicho sujeto algo así como que pensar en una permanencia de grupos amplios de ciudadanos que vivan de manera subsidiada (un eufemismo para no mentar renta básica o ingreso mínimo vital) yo creo que no sería un horizonte deseable a largo plazo para el bien común. Y esto lo dice sin despeinarse un personaje cuya secta está subsidiada por un Estado, que definiéndose como aconfesional, le recauda el dinero mediante la declaración de la renta de los ciudadanos, le paga el salario de los sacerdotes y el sueldo de los profesores de sus colegios, que está exenta de pagar el Ibi por sus propiedades y que recibe una corriente subterránea limosnas y donaciones en dinero negro opaco al fisco por la que no tributa.

    Por mi parte hace tiempo que distingo entre católicos, quienes manifiestan públicamente su adhesión inquebrantable a la jerarquía vaticana y cristianos, quienes siguen con convicción la doctrina del galileo y la llevan a su praxis cotidiana. Nada que ver una cosa con la otra.